¡Hola a todos, mi familia en la fe!

Aprovecho para escribiros en estas fechas en que recordamos que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1ª Co.5.7).
Yo aquí sigo, en mi puesto, con mucho trabajo, pero viendo la mano de Dios actuar en chicos y chicas muy maltratados por este mundo. ¡Muchísimas gracias por vuestro apoyo! Lo necesito, lo noto, y lo agradezco. Y para que sigáis intercediendo, aquí os mando algunos motivos recientes:

Observé hace tiempo una actitud caprichosa y exigente en algunos de nuestros chicos del centro. ¡No podía ser, por ejemplo, que uno se quejara de la ropa cuando su hermana estaba prostituyéndose en las calles para sobrevivir! Así que propuse algunos cambios en el funcionamiento del centro que suponían darles menos cosas y hacerles trabajar más por lo que recibían, y de momento están surtiendo efecto.

Este último mes he tenido que acompañarlos a la clínica más que nunca. Orad por su salud, y en especial por Emmanuel, un muchacho que estaba en las calles y vino a Abba’s porque contrajo la tuberculosis y el SIDA. La recuperación es larga, y además no le sobra ánimo, porque el SIDA es un estigma en esta sociedad y teme que la gente se entere y lo marginen.

Hasta ahora los chicos han asistido a una iglesia pentecostal que no les enseñaba buena doctrina, porque es la que más cerca pilla y no teníamos transporte. Resuelto eso, hemos decidido un cambio de iglesia, donde recibirán enseñanza muy sana, pero creo que a unos pocos les va a costar el cambio. Orad para que esa nueva iglesia llegue a ser a la larga su familia en la fe.

Hemos preparado un programa especial de Semana Santa, con predicador invitado, invitando a todos a examinar nuestro corazón y confesar al Señor cualquier pecado que nos esté alejando de él.
Simbólicamente los clavaremos a una cruz de madera. Pido que haya fruto en sus corazones.

Hace poco se inauguró la casa para chicas, en otro recinto, con la llegada de Bethsheba y Martha. Son encantadoras. Además de aprender costura y cultivar un huerto, han empezado a estudiar
conmigo, y es una gozada ver qué ganas tienen de aprender. Lo que nos hace falta es encontrar una profesora que no solo les enseñe, sino que tenga un interés genuino en invertir en sus vidas.

Pido oración también por los “padrinos” y “madrinas”, o como queráis llamar a los adultos responsables de las casas, que pasan las 24 horas allí, y a veces se cansan: Con los chicos están Sidney, Dan y Mary, y con las chicas Pauline y Theresa.

Morgan, uno de los más mayores, buen creyente, en pocos días se muda a una ciudad lejana para hacer un discipulado y luego estudiar agricultura. Él querría cultivar el campo y servir al Señor. Que el Padre lo cuide allí tan lejos de “casa”.

 

En el centro de aprendizaje que tenemos en las calles, donde conozco a los chicos que llegarán D.m. al centro en el futuro, es difícil darles clase, porque a veces vienen drogados con pegamento o cansados de no dormir.

Mirad este…

Yo llevo unas semanas muy ajetreadas y he estado súper cansada. He decidido descansar más por las noches y aprender a decir que no a las tareas que no alcanzo. Pedid que el Señor
me ayude a conseguirlo.

Un saludo cariñoso a mi ejército de oración de España. Os quiero.